Gran decepción. En vez de encontrarme con una película movida y llena de acción, tal y como esperaba, me topé con una lenta y en ocasiones soporífera. Menos mal que tan solo dura hora y media.
George Clooney interpreta a un mercenario americano que, tras una fallida misión en Suecia, se traslada a Italia para la que en principio será su última misión: la construcción de un arma. Entre tanto, Jack (Clooney), entablará cierta amistad con el cura del pueblo y comenzará un íntima relación con Clara (Violante Placido), una prostituta del pueblo.
En el momento en que el jefazo de Jack le dice que su misión no requiere apretar el gatillo, mi cabeza empezó a cavilar. Si solamente ha de fabricar un arma, puede que la película resulte pesada...pero bueno, vamos a esperar y no sacar conclusiones precipitadas. Sin embargo...hay algo en ella que me indica que el entretenimiento brillará por su ausencia. Y, de hecho, así es. Cierto que en alguna ocasión Clooney ha de apretar el gatillo, pero son pocas veces, por lo que la aportación de "movimiento" al film es mínimo.
Otra cosa más; no digo que George Clooney sea mal actor; es más, ha realizado papeles estupendos a lo largo de su carrera que le han valido alguna que otra nominación a los Oscar, pero es que aquí el pobre tiene una cara de sufrimiento todo el rato...que parece que él mismo se aburre al rodar la película. Nos muestra una expresión monótona que sólo adquiere vida cuando sonríe como él sabe hacer: con una sonrisa de medio lado que es capaz de derretir a unas cuantas (a mí no me derrite pero sí la considero muy sensual). En fin, lo dicho, que para nada es una de sus mejores interpretaciones.
En mi opinión, considero que se nos ha querido vender gato por liebre. Me explico. El cartel presentado recuerda un poco (bastante) a James Bond, y parece que ello nos lleva a pensar que la película tendrá un toque similar. No culpo a los encargados del diseño, es más, hacen bien porque su misión es atraer al público, pero...como que es un poco "engañoso". Lo pongo entre comillas porque, en realidad, quien se está haciendo una idea equivocada somos nosotros.
Así pues, y para ir concluyendo, decir que sí, Italia es muy bonita, pero el mero paisaje no hace una buena película. Además, que hay zonas del país infinitamente más bonitas que el pueblo del film, pero ahí ya no me inmiscuyo. Creo que el guión es lo suficientemente bueno para sacar de él una película decente, pero hay que trabajarlo más.


