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martes, 1 de octubre de 2013

Rush

Título: Rush
Año: 2013
País: EEUU
Director: Ron Howard
Duración: 123 minutos
Reparto: Chris Hemsworth, Daniel Brühl, Alexandra Maria Lara, Olivia Wilde
Guión: Peter Morgan
Música: Hans Zimmer
Género: Acción, drama, biográfico











Comienza un nuevo mes y con él os traigo una nueva crítica, la de 'Rush', película basada en hechos reales que narra la famosa rivalidad entre los pilotos de Fórmula Uno Niki Lauda (Daniel Brühl) y James Hunt (Chris Hemsworth), rivalidad que se inicia allá por 1970 cuando ambos coinciden en la Fórmula 3. Años más tarde, Lauda y Hunt acceden a la gran categoría de Fórmula Uno, donde los rifi rafes, lejos de apaciguarse, se vuelven más intensos.




Muchas son las ocasiones en las cuales una película basada en hechos reales se mantiene poco fiel a los acontecimientos originales, pero 'Rush' constituye una excepción. El propio Niki Lauda, durante una entrevista tras el preestreno del film, se muestra sorprendido ante la fidelidad con que está contada la historia, sin la introducción de elementos "hollywoodienses". Por desgracia no contamos con la opinión de James Hunt, pero según me pareció entender en las palabras de Niki, al británico le vendrían muchos recuerdos a la cabeza que le "joderían". 

Se trata de una película que hará las delicias de los apasionados de la Fórmula Uno, pero es totalmente apta para aquellos menos aficionados. No son sólo carreras; también hay una historia más allá del espectáculo, la historia de dos hombres muy diferentes entre sí con un mismo objetivo: ser el número uno. Son los extremos de un continuo que oscila entre la disciplina y la rebeldía. En el polo disciplinado encontraríamos a Niki Lauda, un joven austriaco serio, estricto y tal vez demasiado arrogante y remilgado; por el contrario, el británico James Hunt sería el ejemplo del bala perdida, sin ataduras, pendenciero, que disfruta cada segundo de la vida mientras se entrega al jolgorio más absoluto. Sin embargo, ambos confluyen en un punto: su orgullo, su valentía en pista y el respeto mutuo, por mucho que cueste verlo.




El film puede considerarse el ojo de una cerradura a través del cual vemos dos vidas diferentes: la de Lauda y la de Hunt. Ambas tienen sus peculiaridades y diferencias, pero en cada una de ellas está siempre presente el rival. Un claro ejemplo de ello tiene lugar tras el trágico accidente de Lauda cuando, estando en el hospital, el austriaco pide al médico que continúe aspirando sus pulmones mientras ve correr, y ganar, a Hunt. Eso, y el volver a las carreras seis semanas después del accidente, son una muestra de la obsesión que reconcomía a Niki por dentro.




Intensa, emotiva,... son adjetivos que, a mi parecer, describen la película a la perfección. Actores más que acertados para dar vida a estas dos estrellas del motor, que ofrecen un parecido físico increíble. Carreras que hacen a uno tensarse en el asiento, momentos que ponen la piel de gallina (véase el accidente de Lauda, recreado exactamente igual al real)... Una obra de dos horas de duración con todos los ingredientes para hacerla espectacular y excitante (incluido el señor Hemsworth...). Altamente recomendable.


jueves, 2 de junio de 2011

El Discurso del Rey

Película: El discurso del rey. 
Título original: The king’s speech. 
Dirección: Tom Hooper 
País: Reino Unido. 
Año: 2010. 
Duración: 118 min.
Género: Drama histórico. 
Interpretación: Colin Firth (Bertie, rey Jorge VI), Geoffrey Rush (Lionel Logue), Helena Bonham Carter (reina Isabel), Guy Pearce (rey Eduardo VIII), Derek Jacobi (Cosmo Lang), Michael Gambon (Jorge V), Timothy Spall (Winston Churchill), Anthony Andrews (Stanley Baldwin). 
Guion: David Seidler. 
Producción: Iain Canning, Emile Sherman y Gareth Unwin. 
Estreno en Reino Unido: 7 Enero 2011. 
Estreno en España: 22 Diciembre 2010
Apta para todos los públicos.




Tras partir como una de las favoritas para llevarse la estatuilla a la mejor película en la pasada gala de los Oscar, El Discurso del Rey no sólo ha conseguido imponerse como vencedora, sino que además, de las 12 nominaciones que tenía, también ha obtenido el Oscar al mejor actor (Colin Firth), mejor guión y mejor director. La ventaja con la que contaba esta película se hizo patente tras calar tan hondo en personas con problemas de tartamudez.

El Discurso del Rey nos pone en la piel del Duque de York (Colin Firth) quien, tras la muerte de su padre, el Rey Jorge V (Michael Gambon), y la abdicación de su hermano mayor Eduardo VIII (Guy Pearce), accede al trono, convirtiéndose así en rey de Gran Bretaña bajo el nombre de Jorge VI. Sin embargo, el actual rey deberá enfrentarse a su inseparable compañera la tartamudez, problema que tratará de solucionar con la ayuda de su esposa (Helena Bonham Carter) y de un peculiar logopeda llamado Lionel Logue (Geoffrey Rush).


Tras ver el film no me sorprende que se haya llevado la estatuilla dorada a la mejor película. Parece que siempre se premian más los dramas que otro género y, en mi opinión, pese a ser una gran película, no superaría en calidad a otras de las nominadas como lo fueron Origen o El Cisne Negro. Claro que yo tengo unos gustos un tanto peculiares... Sin embargo reconozco que las actuaciones son supremas. Colin Firth me ha sorprendido gratamente puesto que nunca lo he visto en papeles de esta índole y no me esperaba esta gran interpretación por su parte. No obstante considero que no le hace sombra a Geoffrey Rush quien, sorprendentemente, no se ha llevado el premio al mejor actor de reparto. Cierto es que Christian Bale no se lo puso fácil con su interpretación de ex boxeador yonki en The Fighter. Eso sí, a pesar de que me ha encantado la actuación de Bale, he de admitir que por el señor Rush siento una gran debilidad y devoción. Me parece un actor de gran categoría.


Interpretaciones a parte, El discurso del Rey es una película que ha de ser vista. Algunos tal vez esperabais más de lo que es debido a todas las buenas críticas que ha recibido (como me ha ocurrido a mí), algo totalmente normal cuando uno parte con grandes expectativas, pero tampoco llega a decepcionar. Resulta emotiva, acercándonos más a un problema como la tartamudez que, lejos de ser insignificante, acarrea una gran ansiedad a quien lo padece y puede provocar que más de uno pierda la paciencia. Si a esto le sumamos los divertidos momentos que aporta Geoffrey Rush con sus particulares métodos terapéuticos, la película se hace fácilmente llevadera.


Así pues, concluyo diciendo que es un gran film pero que, tal y como ya he mencionado, no me parece más merecedora del Oscar que sus competidoras (al menos las que yo he visto).