miércoles, 17 de noviembre de 2010

Pequeña Miss Sunshine


Pequeña Miss Sunshine narra la historia de Olive, una pequeña aspirante a modelo, y de su familia, un tanto atípica y conflictiva, pero de todas formas, adorable. Sus vidas darán un vuelco cuando, ante un golpe de suerte, Olive es seleccionada para participar en el concurso "Pequeña miss Sunshine" en California. Toda la familia emprenderá un viaje lleno de sorpresas en una destartalada furgoneta, con el fin de ver debutar a su pequeña hija.

A mi parecer, es una película totalmente recomendable. Tiene la virtud de mezclar perfectamente el humor con la seriedad, el conflicto con la ternura, y de mostrar, aunque de forma un tanto exagerada, los distintos problemas que pueden acaecer en una familia donde el abuelo consume drogas, el hijo adolescente se niega a hablar o el tío se está recuperando de un intento de suicidio. Vamos, lo típico... Pero lo verdaderamente importante, lo que subyace al argumento de la película, es la unión que, bien una hija, bien las adversidades, o bien la combinación de ambas  (como es este caso), genera en una familia. Y es que, (con una pequeña aportación de mis conocimientos en Psicología), puede decirse que, ante una amenaza externa, el sentimiento de membrecía, de pertenencia a un grupo, se fortalece muchísimo. Algo fácilmente apreciable en este film. Los integrantes de la familia acabarán dejando de lado sus diferencias para juntarse y  hacer frente a los problemas que surgen a lo largo de su travesía.


Los actores, en su gran mayoría conocidos, aportan un toque peculiar a la película. Cada uno pone su granito de arena, único y personal, que ayuda a acentuar esas diferencias entre los personajes. Destacan, en mi opinión, Alan Arkin, estupendo en su papel de abuelo drogadicto, lo que le supuso un merecido Oscar, y Abigail Breslin (Olive), hasta entonces no muy conocida pero que, a raíz de este papel, ha empezado a tener cierto tirón cinematográfico.


En definitiva, y para no enrollarme mucho, Pequeña Miss Sunshine es un claro ejemplo de cómo, sin necesidad de efectos especiales, puede hacerse una película estupenda y muy cercana al público (a pesar de la disparidad de personalidades). Es casi seguro que todo el que la vea acabará sintiendo cierta predilección por, al menos, uno de los personajes. Es más, creo que sería imposible quedarse indiferente...

Cuatro estrellas y media